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Tercera incidencia en el tren de Extremadura en los últimos 11 días. Ésta última, la producida en la tarde-noche del jueves ha sido la más grave de este último periodo, una más en el extenso parte accidental que desde hace años convierte a la línea Extremadura-Madrid, de vía única, es un auténtico suplicio para aquellos pasajeros, auténticos valientes, que no les queda más remedio que emprender este viaje. De ida o de vuelta, porque esta vez el problema surgió poco después de salir de la estación de Atocha (16.38 horas, cuando el tren Intercity 194 se quedó parado en el tramo entre la estación de Griñón (Madrid) y la de Illescas (Toledo) desde cerca de las 17.00 horas hasta aproximadamente las 20.20. Los pasajeros llegaron a Cáceres pocos minutos antes de las doce de la noche (se tenía previsto a las ocho), a Mérida a las 00.43 cuando tenía que haber llegado a las 20.58 horas, y a Badajoz alrededor de las 01.45 horas.

Durante el tiempo que estuvo parado el convoy se produjeron algunos enfrentamientos verbales entre los pasajeros, que pedían información sobre lo que estaba ocurriendo, y el trabajador-revisor del tren, al que se acusaba de no ofrecer datos sobre lo que estaba ocurriendo. Los pasajeros permanecieron en sus asientos durante las casi tres horas y media que el tren estuvo parado sin poder bajarse del convoy, según denuncian. Además, después del parón, el tren comenzó a realizar el recorrido en sentido inverso, es decir, de nuevo unos kilómetros pero dirección a Madrid, hasta las proximidades de Humanes, para luego desde allí volver de nuevo sentido hacia Extremadura.

 
Una vez pasada la incidencia, Renfe hizo público que se trató de un fallo en el sistema relacionado con la señalización de la infraestructura. "En mi vagón, la gente estuvo más tranquila, eso sí, resignada, sin saber qué estaba ocurriendo, cuánto tiempo íbamos a estar parados o si nos iban a cambiar de tren, porque no nos informaban de nada y en estas circunstancias alguien siempre se pone un poco más nervioso", destaca Isabel, una de las pasajeras afectadas, en conversación con EL MUNDO: "Estábamos en medio de la nada y no sabíamos qué iba a pasar". Seguramente por la proximidad del puente festivo del 1 de mayo, el tren iba "bastante lleno", según confirma esta pasajera.

La avería afectó al tráfico ferroviario entre la capital de España y Extremadura durante ya toda la jornada, con especial incidencia en otros tres trenes que conectan Madrid con Cáceres y que se vieron obligados también a quedar parados al transcurrir todos los trayectos por esta vía de única. Extremadura la única comunidad de España que no cuenta con un solo kilómetro de doble vía. Aun así, el billete hasta Mérida, por ejemplo, tiene una tarifa media de 47,74 euros, según la propia web de Renfe.

Hace una semana también se produjo otra incidencia grave con un retraso de unos 45 minutos en la línea Madrid-Cáceres también, se dijo, por una avería en la señalización, entonces en el tramo entre Plasencia y Monfragüe.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometió el verano pasado que el AVE en Extremadura entraría en funcionamiento antes del verano de este año. Sin embargo, ahora se ha confirmado, aún sin fecha oficial definitiva, que entraran en vigor los modelos Alvia de la serie 730, que son trenes híbridos, con tecnología de tracción tanto diésel como eléctrica, pero las obras realizadas en esta comunidad todavía no incluyen la finalización de línea electrificada, por lo que por el momento no se podrá utilizar este sistema. Las velocidades que pueden alcanzar estos trenes abarcan de los 180 km/h, con tracción diésel, a los 250 km/h una vez estén electrificados todos los tramos. Eso permitirá en un futuro que entre Badajoz y Plasencia, donde se han realizado las obras, una disminución del trayecto alrededor de 50 minutos. Luego, hasta Madrid, sobre todo en el tramo de Castilla-La Mancha, todavía no hay establecido ninguna fecha de obras para que la conexión moderna desde Extremadura con la capital de España sea una realidad.