Imprimir
Categoría: Artículos
Visto: 118

Astic reclama la revisión del precio del gas junto al gasóil y que Renfe Mercancías rectifique su nueva política tarifaria.

Superado el capítulo de la amenaza de huelga del transporte por carretera en las pasadas Navidades, el sector vuelve a llamar la atención del Ministerio de Transportes con problemas que considera graves. La Unión de Operadores del Transporte Comodal (UOTC) se queja de las nuevas tarifas anunciadas por Renfe Mercancías para sus trenes multicliente, que entran el vigor este sábado. Y la asociación de transporte internacional Astic, a la que pertenece la primera, reclama la extensión al gas natural de la aplicación obligatoria de la clausula de revisión del precio del transporte en función de la evolución del precio del gasoil, que será incluida en este primer trimestre en un Real Decreto-ley.

Desde la UOCT se recuerda al departamento que lidera Raquel Sánchez su compromiso para impulsar el tráfico de mercancías por ferrocarril, lo que chocaría, según comentan, con la nueva política tarifaria de Renfe Mercancías. El colectivo asegura que medio millón de toneladas de carga podría abandonar la intermodalidad terrestre a la vista de que todos los contenedores que viajen en tren se cobrarán como cargados, eliminándose la tarifa que se aplicaba a los vacíos. “No hay ningún país de Europa que haya adoptado una medida similar”, se queja la UOCT.

El alza de precios, en la que también influye el incremento de las tarifas energéticas, llegan a superar el 68% “en algunas relaciones de tráfico de ida en cargado y vuelta en vacío”. El problema afecta especialmente a los tráficos de contenedores especiales, como son las cisternas, y a mercancías peligrosas.

El colectivo, que representa a los operadores y transportistas, ha reclamado por carta la intervención de la ministra Sánchez y reafirma su voluntad de diálogo, pero en su Asamblea también se ha dado vía libre a la dirección para emprender la vía legal o llevar la queja ante la CNMC. La UOTC y Renfe ya tuvieron un enfrentamiento similar entre 2007 y 2010, que acabó ante la justicia, por la modificación de las condiciones comerciales en el transporte de carga.

Flotas a gas

Astic ha llamado la atención sobre la crisis que atraviesan los transportistas, tanto de viajeros como de mercancías, con flotas a gas natural (GNC y GNL), cuyo precio ha subido un 100%. Por ello ha propuesto la citada extensión al gas natural de la clausula de revisión del precio del transporte que se aplicará al gasoil. Esta última solución para flotas convencionales, ante la escalada del combustible, fue acordada por el Ministerio de Transportes y el Comité Nacional del Transporte por Carretera en tensas negociaciones celebradas en diciembre.

Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Astic, solicita al Gobierno “medidas que impidan que justamente quienes de forma más decidida han apostado por disminuir su impacto ambiental derivado de su consumo energético, vean ahora frustrada su viabilidad por causa de esa decisión”.

En las conversaciones con el Gobierno, Astic ya demandó formulas de compensación para el gas y la electricidad, ante lo que Transportes, asegura la asociación, se comprometió a estudiar los casos al no contarse con indicadores para medir la evolución de precios más allá del gasoil. Por ello, Astic urge el establecimiento de un índice para el gas y que las formulas de reequilibrio sean incluidas en la normativa que está actualmente en redacción.

Astic subraya el esfuerzo inversor que ha supuesto la migración a flotas impulsadas por gas natural y el riesgo económico que sufren ahora las empresas que apostaron por esta tecnología. Valdivia remarca que “el combustible representa, de media, un tercio de los costes operativos de un camión. Y esta situación, además, también está generando una gran desconfianza en este tipo de apuestas por el gas natural vehicular e, incluso, en otras energías alternativas sostenibles que puedan ir apareciendo en el mercado”.

España cuenta con un parque de 12.000 a 15.000 camiones impulsados por gas natural, hasta un 30% más caros que sus comparables diesel.