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Tras dos días sin que Renfe notificase incidencias en los ya pocos servicios de tren convencional que circulan por la provincia de Ourense, el Día de Reyes se convirtió en otra jornada negra para esta modalidad de transporte público, confirmando la operadora ferroviaria que cuatro trenes habían sido suprimidos, obligando a los pasajeros a realizar los desplazamientos en autobús.

Las incidencias afectaron en esta ocasión a las rutas con Vigo y Lugo, salvándose de los problemas la de Santiago, recoge el portal Inforenfe, que confirmó únicamente “incidencias técnicas y operativas” para anunciar la cancelación de estos servicios, que más allá de conectar las ciudades ofrecen a las localidades intermedias las únicas posibilidades de disfrutar del transporte ferroviario después del progresivo desmantelamiento del mismo.

En el caso de los regionales entre Vigo y Ourense, que continúan su trayecto hacia Ponferrada pasando por Valdeorras, fue obligatorio realizar el trasbordo en autobús entre las ciudades olívica y de As Burgas, igual que sucedió en la relación con Lugo.

 

Renfe achaca siempre estas supresiones a la falta de maquinistas, excusándose en que la pandemia ha impedido realizar la formación de profesionales al ritmo deseado, un argumento que no comparten desde los sindicatos, que critican la política de personal de la operadora y urgen soluciones.

Este último repertorio de cancelaciones se produce además a escasos días de que la línea entre Monforte y Lugo quede completamente cerrada al tráfico de trenes durante cuatro meses para avanzar en la modernización de la misma, lo que condicionará la movilidad entre las dos provincias del interior de Galicia.

En el segundo semestre del año, Adif tiene también previsto cortar el tramo entre Monforte y Ourense, también con el mismo objetivo. Las previsiones del ente ferroviario es que eso suceda entre agosto y octubre, aunque el calendario todavía no está cerrado.